Vendemos ironía.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Anuncios Malvados

Acabo de darme cuenta que en los anuncios de consumo familiar de tecnología los hijos son adolescentes y en los anuncios de inmobiliarias hace unos años éstos eran apenas niños.

Pero con la mente de los que juegan son siempre los mismos: los padres que pagan todo.

Guerras de Fe

En el colegio nos enseñan que hace mucho tiempo las guerras en Europa acabaron. La Pax Americana que reina desde la Segunda Guerra Mundial ha librado al viejo mundo de la sombra del sufrimiento durante más de seis décadas.

También se nos enseña que hace siglos hubo guerras de religión, donde la contienda tenía un tinte más ideológico que económico, siendo la última conocida la Guerra de los Treinta Años según el libro de texto escolar.

En este contexto de relativa paz parece que pelear por los ideales es cosa del pasado, que somos más prácticos a la hora de resolver nuestras diferencias. Ojalá fuese así. Porque si realmente fuese así ya no seríamos seres humanos, sino algo posterior.

Lo que la enseñanza primaria olvida es que desde aquellos días turbulentos no hemos dejado de ser las mismas personas a pesar de tener toda nuestra tecnología y democracia. Seguimos siendo supersticiosos, tenemos miedo y luchamos contra todo lo que amenace nuestra existencia. Pero la diferencia es que hoy lo hacemos solos, como individuos. Seres solitarios que no tienen nada que ver los unos con los otros, con morales diferentes y costumbres únicas.

No es así. La sociedad está formada por personas, no personas que forman una sociedad. Eso se nos hace creer desde que somos jóvenes y por eso aceptamos los dogmas neoliberales con tanta contradicción interna.

Y aquí es donde se muestra la guerra de religión moderna. Es el Becerro de Oro contra el espíritu humano. Ya no se lucha con armas ni libros. Se lucha con televisiones y deuda. Y el vil metal va ganando por culpa de los adeptos que tiene, de su tergiversación de la historia a la que ha hecho olvidar que el mundo está habitado por Homo Sapiens y no por fuerzas de mercado o reyes separados de todo reino.

La guerra de religión existe y no se trata de adorar a un dios u otro, sino permitirnos creer en uno o que otro nos subyugue.

martes, 11 de diciembre de 2012

Sorpresa Tecnológica


Gracias a las nuevas tecnologías podré actualizar este blog con mayor asiduidad, además de poder anotar cada pensamiento que sea más profundo que el de "¿dónde están mis llaves?" al instante.

Lo desagradable de todo esto es que podré resultar lento y engorroso de leer, pues una pantalla táctil no es lo mismo ni de lejos que un teclado de los de toda la vida, reduciendo la velocidad de las ideas y por tanto del texto.

Aún así confío en que todo sea para mayor gloria del Omnissiah.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Artilugios del Demonio

A veces uso Twitter, maldito sea.

@VasBurin

sábado, 20 de octubre de 2012

Siglo XXII

A veces enciendo la tele y veo que ponen Doraemon, la serie de anime que todo el mundo conoce. He observado la cantidad de aparatos que saca el gato cósmico de su bolsillo mágico a lo largo de mi infancia y no ha sido hasta ahora cuando me he dado cuenta de lo extraño que es el mundo del siglo XXII, que es de donde proviene el protagonista de la serie.

Si se permite a los niños jugar con artefactos que violan toda moralidad contemporánea, ¿qué clase de artilugios poseen los adultos de la época? Y me refiero a que Notiva, un niño corriente, es capaz de hacer cosas tan monstruosas como eliminar la voluntad de otras personas o viajar en el tiempo sin ninguna clase de responsabilidad (interfiriendo con ello en la propia historia) como si jugase a un videojuego, no quiero imaginarme lo que pueden hacer los adultos del siglo XXII.

Tomemos por ejemplo el día a día del siglo XX. Hay muchos aparatos fruto de la innovación militar (más de los que nos gustaría) y tecnologías que fueron originariamente concebidas para matar. Si maravillas tecnológicas como el control mental, los viajes en el espacio-tiempo o la violación de las leyes físicas como la gravedad son simples juguetes para niños y pueden encontrarse dentro de cualquier robot como Doraemon (según el argumento es un robot de bajo rendimiento por un defecto de fábrica), ¿qué clase de artilugios usan las personas mayores?

Lo sorprendente es que la Tierra sigue entera con un nivel tecnológico asombroso y un poder casi ilimitado en las manos de cada uno de sus ciudadanos. Debe de ser un mundo donde todo mal esté prohibido o algo así, porque si no no me explico el alto grado de sensatez de los humanos del siglo XXII para ser capaces de autocontrolarse ante tamañas fuerzas tecnológicas.

Pero bueno, al fin y al cabo es una serie de dibujos, no tiene por qué tener sentido. Aun así, estoy asustado de la cantidad de poder que posee cada persona de ese futuro utópico.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Perspectivas

Cuando uno deja de ser un estudiante muerto de hambre y pasa a ser un trabajador, el horizonte de esperanzas se amplía tanto que uno se marea y no sabe en qué gastar el dinero. A veces el mareo es tan grande que ese dinero no se gasta y uno llega a comprender en qué consiste concretamente el sistema fiduciario: la fe humana usada de un modo perverso.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Cruzadas espaciales

Hay que combatir toda cultura, credo e ideología que aleje a la raza humana de la colonización espacial.