Hoy he hecho un ejercicio bastante curioso en clase: enumerar ventajas y desventajas de la globalización. Entre todos hemos enumerado cosas como la desigualdad, la competitividad, las tecnologías, los intercambios, riqueza y pobreza... lo típico. Entre los apuntes había consecuencias sociales, económicas y políticas. Todos conocemos las sociales y las económicas, pero las políticas me llamaron la atención. Estaba la idea del "agotamiento ideológico", que no era otra cosa que decir que el socialismo, el conservadurismo y el neoliberalismo habían fracasado ante los problemas que la globalización generaba.
Es entonces cuando uno se da cuenta de que preguntar por "la otra vía que hubo" es un tabú.
viernes 10 de febrero de 2012
lunes 30 de enero de 2012
viernes 20 de enero de 2012
miércoles 18 de enero de 2012
Demonios Fanáticos
El fanatismo es un demonio que vive dentro de las personas. Da un poder inimaginable a cambio de que la persona pierda el control sobre sí misma, destruyendo la razón. Para ello, la razón lo encierra a cal y canto para no ser destruida, renunciando a ese poder.
Se puede dejar salir al fanatismo, pero uno dejará de ser persona. Se puede recluir para siempre, pero uno nunca alcanzará el poder. Poder y control a la vez son cosas que están reservadas para gente más lista que el diablo y más fuerte que un santo.
Quien sea un fanático razonable dominará el mundo.
Se puede dejar salir al fanatismo, pero uno dejará de ser persona. Se puede recluir para siempre, pero uno nunca alcanzará el poder. Poder y control a la vez son cosas que están reservadas para gente más lista que el diablo y más fuerte que un santo.
Quien sea un fanático razonable dominará el mundo.
martes 17 de enero de 2012
Tecnología y Cultura
Si bien es cierto que nos esperan tiempos oscuros e interesantes, siempre hay que tener presente que la civilización occidental ya cayó en su día. ¿Pero cayó realmente o sufrió un cambio? En el colegio se enseña que la Edad Media era una época de oscurantismo, superstición e ignorancia, que un clero avaro dominaba junto a los señores de la guerra a una población rural a la que prohibían leer y escribir. Y aunque así fuese, los monasterios conservaron el saber y los señores de la guerra la tecnología, por simplificarlo un poco.
Aunque la belleza y la prosperidad de la antigua Roma se perdió junto a su cultura, la tecnología no desapareció. Desapareció el dinero para construir alcantarillas y estatuas de mármol, templos y toda clase de ornamentos que mostraban la grandeza de Roma a los historiadores del arte. Lo que seguro que no desapareció fue el conocimiento armamentístico. Aun estando Europa sumida en el oscurantismo total, la tecnología armamentística era la más avanzada del planeta. Las calzadas romanas se seguían conservando y el concepto de armadura, formación, ejército, leva, impuesto y demás características de la era feudal no parecían ser más que la evolución de la economía antigua romana. Los propios vikingos propiciaron el desarrollo de las armaduras, y aun cuando dejaron de ser una amenaza saqueadora, las cruzadas mejoraron el diseño de los famosos trajes de metal.
A lo que quiero referirme es a que aunque las culturas vienen y van, la tecnología no decae. Desde un punto de vista general y acumulativo, pues el cambio cultural lo que hace es desviar los recursos hacia ciertas tecnologías.
Si en un futuro no muy lejano reaparece el fascismo y las dictaduras (no de personas, sino de mercados, que son grupos de personas ricas, nótese la diferencia) no perderemos nuestros ordenadores ni teléfonos móviles. Ni siquiera Internet. Solo veremos todo eso cambiar, destinarse hacia otros usos, para el control en vez de la libre comunicación, de pago en vez de gratuito. Pero seguiremos viendo un aumento en el número de núcleos en nuestros ordenadores, coches cada vez más eficientes en el consumo de gasolina, fábricas cada vez más rápidas. La tecnología no se perderá, solo la cultura, que será sustituida.
Si ese futuro llega, estaremos más avanzados tecnológicamente, pero mucho más cambiados (que no atrasados o avanzados) humanamente.
Aunque la belleza y la prosperidad de la antigua Roma se perdió junto a su cultura, la tecnología no desapareció. Desapareció el dinero para construir alcantarillas y estatuas de mármol, templos y toda clase de ornamentos que mostraban la grandeza de Roma a los historiadores del arte. Lo que seguro que no desapareció fue el conocimiento armamentístico. Aun estando Europa sumida en el oscurantismo total, la tecnología armamentística era la más avanzada del planeta. Las calzadas romanas se seguían conservando y el concepto de armadura, formación, ejército, leva, impuesto y demás características de la era feudal no parecían ser más que la evolución de la economía antigua romana. Los propios vikingos propiciaron el desarrollo de las armaduras, y aun cuando dejaron de ser una amenaza saqueadora, las cruzadas mejoraron el diseño de los famosos trajes de metal.
A lo que quiero referirme es a que aunque las culturas vienen y van, la tecnología no decae. Desde un punto de vista general y acumulativo, pues el cambio cultural lo que hace es desviar los recursos hacia ciertas tecnologías.
Si en un futuro no muy lejano reaparece el fascismo y las dictaduras (no de personas, sino de mercados, que son grupos de personas ricas, nótese la diferencia) no perderemos nuestros ordenadores ni teléfonos móviles. Ni siquiera Internet. Solo veremos todo eso cambiar, destinarse hacia otros usos, para el control en vez de la libre comunicación, de pago en vez de gratuito. Pero seguiremos viendo un aumento en el número de núcleos en nuestros ordenadores, coches cada vez más eficientes en el consumo de gasolina, fábricas cada vez más rápidas. La tecnología no se perderá, solo la cultura, que será sustituida.
Si ese futuro llega, estaremos más avanzados tecnológicamente, pero mucho más cambiados (que no atrasados o avanzados) humanamente.
sábado 24 de diciembre de 2011
¿Cuándo saldremos de la crisis?
Hay dos momentos en el futuro que nos indicarán que estamos saliendo de la crisis, pero no pueden suceder ni a la vez ni en el mismo país.
1. Cuando los bienes públicos como hospitales y colegios vuelvan a ser públicos.
2. Cuando las corporaciones sean tan estables como un conjunto de países.
Por eso la economía es como una religión, has de elegir a los buenos o a los malos y creerte a pies juntillas lo que te digan, porque sin fe en que tu modelo es verdadero te hundes. Esta es la verdad absoluta del mundo triste.
1. Cuando los bienes públicos como hospitales y colegios vuelvan a ser públicos.
2. Cuando las corporaciones sean tan estables como un conjunto de países.
Por eso la economía es como una religión, has de elegir a los buenos o a los malos y creerte a pies juntillas lo que te digan, porque sin fe en que tu modelo es verdadero te hundes. Esta es la verdad absoluta del mundo triste.
martes 20 de diciembre de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)